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Novak Djokovic volvió a pisar fuerte en el ATP 500 de Pekín y ratificó que la capital china sigue siendo uno de sus escenarios predilectos. El tenista serbio logró destrabar un exigente compromiso ante el portugués Nuno Borges para imponerse con parciales de 6-3 y 7-6 (2). Con este resultado, el ex número uno del mundo estiró su impecable registro en este torneo a 30 victorias sin derrotas, confirmando que mantiene intacto su dominio sobre la superficie asiática.

Desde el comienzo del encuentro, el balcánico tomó la iniciativa y buscó imponer condiciones aprovechando las dudas iniciales de su rival. Nole leyó con precisión los contratiempos de Borges con el primer servicio y concretó un quiebre prematuro en el segundo juego que fue clave para adueñarse de la dinámica del parcial. Si bien el lusitano tuvo sus oportunidades para recuperar la rotura en el séptimo game, Djokovic mostró aplomo para sostener su saque y cerró el primer capítulo con un categórico 6-3.

 

  Interminable: Djokovic volvió a ganar en Pekin

 

La segunda manga ofreció una tónica mucho más pareja y disputada. Djokovic tuvo la posibilidad de quiebre en el noveno juego (4-4), pero el portugués resistió y forzó la definición en el tie-break. Allí, en la instancia decisiva, la jerarquía del serbio terminó marcando la diferencia: tomó una rápida ventaja de 5-1, redujo al mínimo el margen de maniobra de su adversario y abrochó el desempate por 7-2 para certificar su paso a la siguiente instancia, donde chocará contra el tenista local Yunchaokete Bu.

Un regreso especial 

El retorno de Djokovic a Pekín tuvo un tinte especial tanto para los organizadores como para el público presente en el estadio. El serbio no disputaba este certamen desde 2015, por lo que su ingreso al court central estuvo precedido por una impactante presentación con juegos de luces, una dedicada introducción por la voz del estadio y una ovación ensordecedora desde las tribunas. 

Tras más de una década de ausencia, los fanáticos asiáticos le brindaron un cálido recibimiento a la altura de su leyenda.