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El fútbol argentino atraviesa una actualidad frenética: hoy es más fácil salir campeón porque se duplicaron los torneos en disputa. Salir campeón argentino no es ya una vez al año, hay dos opciones como mínimo, donde además tenés la ya cada vez más crecida Copa Argentina, mejorada y crecida año a año con un premio mayor.

Y no es referencia a lo económico, sino que el premio de campeón que antes era Copa Sudamericana hoy juega Copa Libertadores. Además, sos campeón también si sos el mejor de la tabla anual, sin ganar los torneos de inicio o de cierre de campeonato.

El formato de campeonato te permite ser el 16° equipo de una temporada o de media temporada y ser campeón igual. ¿Por qué 16°? Porque tenés ocho y ocho y si sos el peor de esos 16 podés salir campeón igual, en los playoffs arrancas igual que el mejor de ese semestre y peleas por esa vuelta olímpica.

  En el fútbol argentino, la cercanía del triunfo exacerba más el fracaso.

Además, jugar una copa internacional no es un privilegio de pocos. El 35% de los mejores equipos juegan año a año una competencia como la Sudamericana o la Libertadores. Hoy se extiende esa posibilidad hasta el 10° de la tabla anual, donde el año pasado casi alcanza el puesto 12.

La cercanía del triunfo exacerba más el fracaso. Ahí hay más ejemplos, como Platense. ¿Saben cuánto tiempo pasó entre el "que se vayan todos", perder 4 a 0 en Vicente López con Talleres y que echen a Zunino al partido más importante de la historia de Platense? 15 días pasaron, porque logró eliminar a Coquimbo y jugará cuartos de final de Copa Libertadores.

El "movete, movete" o el "que se vayan todos" en la cancha suena fecha a fecha en la mitad de los partidos. Hay que parar un poquito la pelota y reconocer algunas situaciones, muchas son positivas.