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El Plan PASE (Plan de Acceso Seguro a la Electricidad), un programa impulsado por el Gobierno de Río Negro y la distribuidora EdERSA, fue diseñado para normalizar e incorporar al sistema formal de energía eléctrica segura a familias de barrios populares. Sin embargo, el sistema está generando innumerables inconvenientes en los vecinos. Por caso, en Cipolletti denuncian que se pagan facturas de hasta 800 mil pesos. Y en Catriel hubieron unos 400 casos de sobrefacturación.

Carmen Rodríguez, vocera y vecina de los barrios ribereños de Cipolletti, explicó que la distribuidora incurrió en errores de facturación al cobrarles conceptos que no corresponden a los beneficiarios del plan. «El programa PASE es un proyecto que se presentó para el barrio y en realidad a nosotros no nos tienen que venir a cobrar lo que sería la colocación de pilares y la infraestructura, todas esas cosas no nos tienen que venir a cobrar porque estábamos en el programa PASE. Bueno, la primera vez nos cobraron las facturas, nos cobraron eso, nos cobraron la colocación y la bajada de luz, cosa que no tenían que cobrar», detalló en LU19.

Aunque la empresa realizó una refacturación posterior, los montos finales continuaron siendo desproporcionados, oscilando entre los $600.000 y los $800.000, según el reclamo vecinal. En su caso particular, detalló que la factura base del programa es de $250.000, pero se le sumó un excedente de $644.000 que se refinancia automáticamente mes a mes, generando una deuda acumulada que ya alcanza $1.800.000.

Como medida desesperada, los usuarios comenzaron a auditar sus propios consumos domésticos. «Sacaron todo lo que era electrodoméstico, así que ahora solamente nos calefaccionamos con gas o usamos leña por ejemplo ahora en el invierno», afirmó Rodríguez.

El reclamo de los vecinos de Cipolletti no se limita al plano económico, sino que abarca serias deficiencias en la seguridad de las instalaciones eléctricas provistas. Los damnificados presentaron carpetas con documentación fotográfica ante la prestataria para dejar constancia del peligro latente.

Según describió Rodríguez, con la llegada de las bajas temperaturas se registraron cortocircuitos severos: «Hubo gente a la que que se le quemaron las térmicas en los pilares». A esto se sumaron al menos cuatro o cinco bajas de tensión abruptas que provocaron la pérdida de electrodomésticos esenciales como televisores y heladeras. «Estábamos mejor antes, cuando estábamos enganchados», lamentó la referente barrial.

La respuesta del EPRE

Ante la ola de quejas, el presidente del EPRE, Juan Justo, analizó la situación general y admitió que el panorama de los usuarios es «muy heterogéneo». El funcionario advirtió que hay reclamos en los que la facturación elevada se debe al uso intensivo de electricidad, pero también otros casos, en los que la queja está fundamentada.

Justo advirtió que también hay impacto directo de políticas del gobierno nacional, ya que se registró un aumento del costo mayorista de la energía y al mismo tiempo se aplicó una quita progresiva de subsidios implementada por el Gobierno Nacional desde fines de 2023.

No obstante, Justo confirmó de forma categórica que también hay fallas de la empresa distribuidora: «Obviamente no se puede generalizar, hay que ver caso por caso. Por eso es importante que la gente se acerque al EPRE, nos arrime su factura, podamos analizar su situación. En Catriel hubo 400 casos de sobrefacturación», afirmó a modo de ejemplo.

Autor: admin