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El poderío económico de la Premier League volvió a cruzarse en el camino de los grandes del continente, y esta vez el damnificado es José Mourinho. El estratega portugués, siempre meticuloso en la planificación de sus proyectos, se topó con un panorama sumamente adverso en su intento por arrastrar a Real Madrid hacia uno de sus grandes anhelos para el centro del campo: el talentoso volante luso Mateus Fernandes.

Mourinho tiene una debilidad futbolística clara por el actual mediocampista de West Ham. Desde la perspectiva del técnico, Fernandes posee el perfil idóneo de despliegue, visión y rigor táctico para convertirse en el nuevo motor de la medular en el Santiago Bernabéu.

No obstante, los deseos del DT chocan drásticamente con la realidad financiera que se maneja en los despachos de la capital española. El elenco londinense se plantó en una postura sumamente inflexible, fijando el precio de salida de su joya en 92 millones de euros, una tasación que Real Madrid considera desorbitada y prohibitiva.

A este elevado costo se le añade el factor competitivo del fútbol británico. Varias potencias de la Premier League, blindadas por presupuestos multimillonarios, tomaron nota del interés de Mourinho y planean entrometerse en la negociación.

 Mateus Fernandes, pretendido por Mourinho. Los dos equipos de la Premier League que tomaron ventaja por Mateus Fernandes

La indecisión de Real Madrid en los despachos del Santiago Bernabéu fue la invitación perfecta para que los clubes ingleses tome el control absoluto por Fernandes. La cúpula blanca mantiene un profundo debate interno ante la idea de abonar casi 100 millones de euros, una cifra que consideran desmedida teniendo en cuenta las urgencias en otras posiciones y la actual sobrepoblación de volantes de élite en su plantilla.

Mientras el club español duda y arrastra los pies, Manchester United y Tottenham aceleraron a fondo, consolidándose como los máximos favoritos para sellar el traspaso. A diferencia de los madrileños, los dos gigantes del fútbol inglés cuentan con el músculo financiero idóneo para absorber una operación de semejante calibre sin parpadear, estando plenamente acostumbrados a la inflación de su propio mercado doméstico.