A 40 años del título de Argentina en México 1986: la leyenda de Maradona y la épica final ante Alemania
El calendario marca que han pasado exactamente cuarenta años desde que el Estadio Azteca se convirtió en el epicentro del universo futbolístico. México 1986 no fue un mundial más; fue ...
El calendario marca que han pasado exactamente cuarenta años desde que el Estadio Azteca se convirtió en el epicentro del universo futbolístico. México 1986 no fue un mundial más; fue el torneo de la consolidación definitiva de los artistas del césped en una época dorada para el deporte rey y la ascensión a la gloria para la Argentina y particularmente para Diego Armando Maradona.
La historia de la “albiceleste” en tierras mexicanas estuvo rodeada de mística y redención. El proceso comandado por Carlos Salvador Bilardo llegó al certamen bajo un manto de dudas colosal, resistido por la opinión pública y la prensa, e inclusive con intentos políticos de desbancar al "Narigón" antes de subir al avión.
La imagen previa al mundial - Foto: El Gráfico El debut de Argentina en el Mundial 1986 fue rodeado de patadas surcoreanas Burruchaga mira atento la pelota que le dará el titulo a la selección argentina Enzo Francescoli en el Mundial 1986 Gary Lineker, la bandera de Inglaterra en 1986 Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986
El panorama no era el mejor sin embargo, en México se arrancó ganando 3-1 a Corea del Sur en medio de una verdadera cacería de patadas hacia el capitán. Pese al turbulento contexto, el búnker argentino en el Club América se transformó en una fortaleza de convivencia y convicción. El plantel cerró filas, asimiló el libreto táctico del entrenador y, arropado por el nacimiento del innovador sistema 3-5-2, fue esculpiendo su candidatura partido a partido, demostrando que el sufrimiento previo era el combustible necesario para alcanzar la eternidad.
El debut de Argentina en el Mundial 1986 fue rodeado de patadas surcoreanas Burruchaga mira atento la pelota que le dará el titulo a la selección argentina Enzo Francescoli en el Mundial 1986 Gary Lineker, la bandera de Inglaterra en 1986 Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986El punto de inflexión definitivo de esa campaña, y quizás el partido más icónico y cargado de simbolismo de toda la historia del fútbol, ocurrió el 22 de junio en los cuartos de final ante Inglaterra. El duelo trascendía por completo las líneas de cal: la herida por la Guerra de Malvinas, ocurrida apenas cuatro años antes, flotaba en el aire de forma inevitable, transformando el verde césped en un escenario de altísima tensión emocional y patriótica para el pueblo argentino.
En ese contexto de máxima presión, Diego Maradona firmó sus dos obras más célebres en un lapso de apenas cuatro minutos. Primero, desafiando las leyes de la física y la mirada del árbitro tunecino, inmortalizó la "Mano de Dios" al anticipar con picardía al arquero Peter Shilton. Inmediatamente después, para purificar cualquier rastro de polémica, concibió el "Gol del Siglo": una cabalgata celestial que comenzó en mitad de cancha, donde dejó en el camino a cinco jugadores ingleses a pura gambeta y velocidad, una caricia al alma de un país herido que convirtió un partido de fútbol en una página imborrable de la mitología popular.
El clímax de aquella epopeya se escribió el 29 de junio de 1986, en una final de antología frente a la siempre poderosa Alemania Federal. Fue el primer capítulo de una zaga de finales consecutivas entre ambas naciones (que se repetiría en Italia '90 y más tarde en Brasil 2014). En una tarde asfixiante, el "Tata" Brown con su hombro herido y Jorge Valdano adelantaron a la Argentina.
Sin embargo, la mítica resiliencia alemana reaccionó a puro juego aéreo y empató el encuentro a través de Rummenigge y Völler a poco del final. Cuando el drama amenazaba con la prórroga, apareció la frotada de lámpara del genio de Villa Fiorito: una habilitación magistral de primera de Maradona, entrelíneas, para la corrida memorable de Jorge Burruchaga y la gloria eterna.
Burruchaga mira atento la pelota que le dará el titulo a la selección argentina Enzo Francescoli en el Mundial 1986 Gary Lineker, la bandera de Inglaterra en 1986 Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986 Las figuras del Mundial 1986Si bien el torneo quedó inmortalizado como "el Mundial de Maradona", México 1986 reunió a una de las generaciones de futbolistas más talentosas y elegantes de la historia. El suelo azteca fue el escenario donde convivieron creadores de juego exquisitos, goleadores implacables y líricos del mediocampo que enaltecieron el espectáculo.
Michel Platini (Francia): El emblemático "10" y capitán de Les Bleus llegó a México en la plenitud de su carrera, habiendo ganado tres Balones de Oro consecutivos. Aunque jugaba al límite físicamente por una molesta pubalgia, su inteligencia táctica y su pegada magistral llevaron a Francia a las semifinales.
Enzo Francescoli (Uruguay): El "Príncipe" era la gran bandera del fútbol sudamericano fuera de la Argentina. Con su tranco elegante, su enorme categoría técnica y una visión de juego privilegiada, el enganche charrúa comandó las ilusiones de la Celeste.
Enzo Francescoli en el Mundial 1986 Gary Lineker, la bandera de Inglaterra en 1986 Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986Michael Laudrup (Dinamarca): El cerebro de la inolvidable "Dinamita Roja". En un equipo que revolucionó el torneo por su frescura, vértigo y planteo ofensivo en la fase de grupos (donde golearon 6-1 a la Uruguay de Francescoli), Laudrup aportó una velocidad cerebral, una gambeta indescifrable y una capacidad de asistencia que asombraron al planeta entero.
Gary Lineker (Inglaterra): El prototipo perfecto del centrodelantero de área. El atacante británico fue una máquina de facturar a lo largo de todo el torneo, consagrándose como el máximo goleador de la Copa del Mundo con 6 gritos. Su tremendo olfato goleador y sus movimientos letales dentro de la zona de castigo mantuvieron con vida a Inglaterra hasta que se topó con la genialidad de Maradona en los cuartos de final.
Gary Lineker, la bandera de Inglaterra en 1986 Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986Sócrates y Careca (Brasil): El "Scratch" presentó un mediocampo y un ataque de ensueño. El "Doctor" Sócrates, con su estampa imponente, su liderazgo conceptual y su clásico recurso de pegarle de taco, manejaba los hilos del equipo. Metros más adelante, Careca se erigió como uno de los mejores artilleros del campeonato, marcando 5 goles y exhibiendo una potencia y definición quirúrgicas que hacían honor al clásico "Jogo Bonito".
Socrates, Casagrande y Careca, Brasil 1986
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