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La presidenta del Colegio Farmacéutico Río Negro, Alejandra Fanloo, planteó una definición de fondo sobre el proyecto que impulsa el Gobierno provincial: “Lo que se está proponiendo es el pasaje de un modelo sanitario a un modelo totalmente comercial”.

La iniciativa oficial, presentada como una “modernización” del sistema, apunta a desregular aspectos clave del funcionamiento de las farmacias, entre ellos la localización y distribución territorial. Sin embargo, desde el sector advierten que ese cambio podría alterar la lógica actual, basada en criterios sanitarios.

“Hoy tenemos una ley que entiende al medicamento como un bien social y necesario. No es un producto más del mercado. La persona que va a buscar un medicamento es una persona enferma que necesita acompañamiento, información y cuidado”, explicó Fanloo.

Uno de los puntos centrales de la discusión es el esquema de regulación geográfica. El modelo vigente establece distancias entre farmacias para garantizar cobertura en todo el territorio, evitando la concentración en zonas de alta rentabilidad. Según Fanloo, una desregulación podría revertir ese equilibrio.

“Si se libera el sistema, las farmacias se van a concentrar donde más conviene económicamente. Eso implica que muchos barrios o zonas alejadas queden sin cobertura. Se pierde la farmacia de cercanía”, advirtió.

En la provincia funcionan actualmente alrededor de 300 farmacias distribuidas en distintas localidades, una red que, según el Colegio, responde a criterios sanitarios antes que comerciales. La posible reconfiguración del mapa farmacéutico aparece así como uno de los principales riesgos.

Otro de los ejes del debate es el impacto en los precios. Desde el Gobierno se sugiere que la apertura del mercado podría generar una baja, pero el sector lo pone en duda. “Las farmacias no fijamos los precios, los fija la industria farmacéutica. Pensar que la desregulación va a bajar los precios no es real”, sostuvo Fanloo.

Como antecedente, mencionó el caso de Chile, donde una liberalización del mercado derivó en la concentración en grandes cadenas y, con el tiempo, en aumentos coordinados de precios. “Primero compiten con precios bajos hasta desplazar a las farmacias independientes, y después terminan concentrando el mercado”, explicó.

La discusión no se limita a aspectos técnicos. Para el Colegio Farmacéutico, el trasfondo es un cambio de paradigma en la concepción del medicamento y del sistema de salud. “Si se prioriza lo comercial por sobre lo sanitario, se pierde el eje del cuidado de la población”, planteó Fanloo.

En ese sentido, también cuestionó la falta de participación del sector en la elaboración del proyecto. “No fuimos convocados. Siempre estuvimos disponibles para trabajar en mejoras del sistema, pero esta vez no se nos escuchó”, señaló.

Más allá de las diferencias, desde el Colegio remarcaron que acompañan los procesos de modernización, pero advierten que deben construirse con participación y sin perder el enfoque sanitario. “Las reformas se construyen colectivamente. La farmacia es el primer nivel de consulta en salud, eso no se puede perder”, concluyó.

El debate recién comienza, pero ya expone una tensión de fondo: si el sistema farmacéutico seguirá organizado en función de la salud pública o si avanzará hacia una lógica de mercado.

Autor: admin