Policiales

Son de Roca y desde hace cinco meses están detenidos en la cárcel de Devoto

Hoy se cumplen cinco meses desde que Sergio Ochiodoro (51) y su hijo de Fernando (26) fueron detenidos en medio de un operativo que llevó adelante personal de la Policía Federal y que terminó por desbaratar una banda dedicada a la comercialización ilegal de vehículos de alta gama que provendrían de Paraguay. Y que también estaría vinculada al narcotráfico.

La causa original fue conocida como “Rápidos y Furiosos” (2017) y el Juez Federal de Morón, Néstor Barral, ordenó en febrero de este año una serie de procedimientos que se extendieron hasta el sur de Chile y que terminaron en nuestra región con la detención del reconocido gestor y de su hijo, oriundos de Roca. Esta nueva etapa fue conocida como “Rápidos y Furiosos II”.

A cinco meses, no mucho se sabe en torno a la causa. Sólo que los dos están procesados y con prisión preventiva a la espera de que el proceso llegue a juicio oral y público, aunque las fuentes consultadas indicaron que para esa etapa todavía queda mucho tiempo por delante.

Ahora, el objetivo de sus allegados es que al menos sean trasladados a la Unidad Penal Federal Nº 5, de Roca, ya que Sergio Ochiodoro tiene a su madre con discapacidad y su hijo Fernando tiene un bebé de sólo algunos meses.

Los detalles del operativo y las declaraciones de los imputados fue parte de un informe que tras la detención de los dos integrantes de la familia Ochiodoro publicó el diario Clarín.

La periodista María Laura Balonga hizo hincapié en los cuadernos de Felipe Ricardo Gutiérrez (56), un interno de origen chileno alojado en la cárcel de Devoto quien era el encargado de manejar la red delictiva desde su propio calabozo

“Las encontraron (las anotaciones) en su celda de la cárcel , donde espera un juicio por asociación ilícita y desde donde comandaba una banda que traficaba la droga en autos de alta gama al sur del país. Lo curioso es que alega que es analfabeto”, describió la periodista.

Explicó que en el proceso hay diez personas detenidas luego de que se logró desarticular al grupo que tenía fuerte inserción en la zona de la Patagonia.

La causa también tienen como “prófugo a un personaje clave en el engranaje de la organización narco: “Maxi”, un comerciante chino que se les escapó porque se fue a su país a festejar la llegada del año del Chancho. Para los investigadores, era el encargado de sacar la cocaína del país.

“De todas maneras, la segunda caída en desgracia del chileno Felipe Ricardo Gutiérrez (56) no fue tan curiosa como aquella que lo llevó a la cárcel en 2017 y que puso fin a sus más de 120 viajes a Chile y a sus 30 vuelos en diez años a España”, indica el informe.

Por aquel 2017, en lo que se llamó el operativo “Rápidos y Furiosos”, lo arrestaron “en la suite de un hotel de lujo de Buenos Aires cuando estaba en compañía de dos prostitutas”, explicaron las fuentes. Lo acusaban de ser el líder de una banda que robaba autos de alta gama, adulteraba las patentes en su propia fábrica y luego vendía esos coches en sus agencias de Cipolletti y Viedma.

Junto al chileno también fueron detenidos sus cómplices y justamente ellos, acogiéndose a la figura del arrepentido, fueron los que aceleraron los operativos “Rápidos y Furiosos II”, que se llevaron a cabo en las últimas horas y le valieron a Gutiérrez la imputación por narcotráfico, indicaron las fuentes.

Los arrepentidos contaron cómo operaba el chileno desde el penal de Villa Devoto y cómo había cambiado el modus operandi para seguir delinquiendo: “Ya no robaba autos sino que los compraba y los vendía en sus agencias del sur por casi el mismo precio. Ni siquiera se gastaba en hacer los papeles”.

“¿Dónde estaba el negocio, entonces? Tras un año de escuchas telefónicas, se descubrió que cada vez que mandaba un coche para sus agencias del sur lo enviaba ‘cargado’ con cocaína. “Eran dos envíos semanales aproximadamente los que hacía la banda”, detallaron.

“La droga llegaba al Valle de Neuquén donde Sergio ‘El Tano’ Occhiodoro (51) y su hijo, Fernando (26), se encargaban de ‘estirarla’. Luego de ese proceso, parte se vendía por esa zona de Neuquén y el sur del país y otra porción era enviada al chino ‘Maxi’, que se encargaba de cruzarla a Chile”, detalló el informe del matutino porteño del 13 de febrero.

Cuando allanaron el supermercado chino de “Maxi” de la zona de Catrielen Río Negro, encontraron a 30 personas de nacionalidad china hacinadas. En los operativos de su comercio de Hurlingham hallaron, además de droga, un casino clandestino.

Están esperando que vuelva de los festejos por el año nuevo Chino para sumarse al resto de los detenidos.

​Según las escuchas, clave en la causa, los sospechosos hablaban de “la señora Blanca” cuando mencionaban la droga.

La banda compraba autos de alta gama y los vendía “baratos” en el sur. Pero los usaba para trasladar los cargamentos de droga.

La causa es investigada por el juez Federal N°3 de Morón Néstor Barral y los procedimientos fueron llevados adelante por la Superintendencia de Seguridad AMBA Oeste de la Bonaerense, con la ayuda de la Policía Federal y el Servicio Penitenciario Federal.

En el procedimiento realizado en la casa de los Ochiodoro también se logró secuestrar una “escasa cantidad de droga” aunque las fuentes consultadas por este medio confirmaron que tanto el padre como su hijo sólo estarían imputados en la causa por estafa y contrabando de autos.

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