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Retenciones: a la Mesa de Enlace se le aflojaron las patas

A la Mesa de Enlace se le aflojaron las patas. Salieron de la reunión con el presidente Alberto Fernández sin ningún anuncio concreto por hacer, pero con ánimos de seguir negociando. Con ganas de no llevar a los productores hacia una nueva etapa de protestas. A Alberto le alcanzó con pedirles tiempo y ayuda. Y decirles lo que quieren escuchar: que para él las retenciones también son un mal impuesto.

Es fue la sensación que quedó flotando luego de la conferencia de prensa que brindaron los dirigentes de las cuatro entidades agropecuarias junto al ministro de Agricultura, Luis Basterra, luego de la primera reunión con el presidente. Fernández había invitado al sector a conversar en medio de amagues de un paro del campo, tras una suba de retenciones que coloca ese tributo en los niveles cercanos a los que regían en el mandato de Cristina Kirchner, cuando la soja y otros granos costaban un 50% más que ahora.

Ahora, salvo que los productores autoconvocados se rebelen y hagan una protesta por las suyas, ese paro quedó casi abortado ¿Por qué se le aflojaron las patas a la Mesa de Enlace?

Primero, porque sus dirigentes aceptaron sentarse junto a Basterra, en un salón de la Casa Rosada, y en ningún momento fueron ofensivos ni utilizaron tonos altisonantes. Ni siquiera aprovecharon las cámaras encendidas de todos los canales para contarle a la sociedad cuánta es la transferencia de recursos desde el sector al Estado Nacional por vía de retenciones (unos 8.000 millones de dólares anuales, con los aumentos). Ni tampoco para reclamar que la política sea solidaria con el ajuste que le está pidiendo al resto de la sociedad. Nada de eso sucedió.

Segundo, porque a la hora de los balances, salvo un hidalgo berrinche del titular de la Sociedad Rural Argentina, Daniel Pelegrina, la mayoría de los dirigentes agropecuarios que se reunieron con Alberto salieron de la reunión expresando ganas de negociar y conciliar con el nuevo gobierno. ¿Qué? ¿Cómo? ¿Cuándo? Se desconocen los matices. Pero nadie salió de la reunión con ganas de pelear.

Hasta Jorge Chemes, flamante presidente de Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), confesó que intentará convencer a las confederaciones que ya le habían pedido un paro agropecuario de 48 horas de recorrer los caminos del diálogo.

En la conferencia de prensa no hubo un discurso monolítico sobre lo que sucedió en la reunión; cada uno contó su mejor historia, la que más le conviene:

Basterra explicó que el presidente trazó ante los ruralistas un escenario sobre el dramático escenario de déficit fiscal que encontró al llegar al cargo y pidió el acompañamiento de los productores agropecuarios para salir de la crisis. “Se ha llevado adelante este encuentro para profundizar el análisis de las medidas y generar un canal de diálogo conjunto para evaluar sus impactos y avanzar para que el aporte del campo sea más fructífero, más amplio. En este desafío de poner a la Argentina de pie, el campo es un socio fundamental”, resaltó el ministro de Agricultura, tratando de endulzar los oídos de los dirigentes rurales.

No se sabe muy bien con qué posición llegaron ellos a la reunión con Alberto, pero sí queda claro que la misma tenía fisuras. Carlos Achetoni, de la Federación Agraria, contó que le solicitaron a Alberto que no aplicara el segundo aumento de retenciones que acaba de autorizar el Congreso en la Ley de Emergencia, ese que llevaría las retenciones a la soja de 30 a 33% y las del trigo y el maíz de 12 a 15%. Basterra confirmó el pedido y explicó que el presidente había quedado en analizarlo y contestar a la brevedad, aunque siempre condicionó esa posibilidad “a la situación de la macroeconomía”.

Pero minutos después Pelegrina se les plantó. “Hay una pequeña diferencia semántica. Nosotros no convalidamos ningún 30% de retenciones. Nosotros no hemos solicitado que quede en ese nivel. La solicitud es avanzar hacia un cronograma hasta el fin de las retenciones. El presidente dijo que está de acuerdo, pero fue claro al plantear la necesidad fiscal. El camino sigue siendo el mismo y la propuesta de la Mesa de Enlace sigue siendo la misma: este mal impuesto debe ser eliminado”, enfatizó el presidente de la SRA.

Esa evidente desinteligencia abre la puesta a varios escenarios. Uno es que el gobierno decida no aplicar ese 3% de incremento a los granos. Entonces quedaría como Gardel y Lepera juntos, porque cedió generosamente al pedido de los productores que de todos modos seguirán pagando altas retenciones (hasta hace una semana pagaban 25% en soja y ahora pagan 30%). No en vano, sobre el final de la reunión, Basterra deslizó en un par de ocasiones que Alberto ya había sido generoso con el sector, pues el pedido de los economistas (léase Martín Guzmán) había sido llevar directamente las retenciones a la soja el 35%, dos puntos más que las potenciales a aplicar.

Tampoco quedó claro qué sucederá con las compensaciones que prometió el Gobierno en el texto de la Ley de Emergencia. Aquí también quedó mucha tela para cortar entre líneas.

Achetoni, de nuevo, dijo que existe “un acuerdo entre todas las entidades de que deben hacer el menor esfuerzo los que tienen menor envergadura en la producción”.

Basterra tomó el guante y remarcó que todavía no se halló la fórmula más adecuada para aplicar estas compensaciones, pero prometió que trabajarán para que sea lo antes posible. “Hemos sido bien explícitos que quienes son agricultores familiares tienen que tener un tratamiento diferencial, pero no hay una forma sino varias formas. Nosotros tenemos experiencias que a veces han funcionado bien y en otras de modo regular”, se sinceró.

Lo que quedó claro es que el gobierno, a partir de un texto incorporado en la ley, insistirá en el tratamiento diferente para “pequeños productores y cooperativas”. Pero aquí también hay que estar muy atento con la fórmula elegida. Basterra contó -también como al pasar- que por la mañana había estado reunido con dirigentes de AFA (Agricultores Federados Argentinos) y FECOFE, dos cooperativas ligadas a la Federación Agraria que sin embargo en la última asamblea de esa gremial tomaron mucha distancia de la conducción de Achetoni. Tampoco mencionó a ACA (Asociación de Cooperativas Argentinas), que constituye el tronco de Coninagro.

“El presidente, con absoluta responsabilidad, dijo que las retenciones tienen que ir disminuyendo, que no son un impuesto deseable para la economía, pero tiene la responsabilidad de analizar este tema con mucho detalle”, dijo un moderado Carlos Iannizzotto, de Coninagro, que se sumó a la tesis de que el presidente Fernández analizaría demorar la suba de retenciones para la que recibió permisos del Congreso.

El cooperativista también se ilusionó con poder discutir, cuando pase la emergencia, un “plan de crecimiento del sector agroindustrial”. En este contexto, contó que “se solicitó que las retenciones tuvieran una fecha de eliminación y el presidente quedó en estudiarlo”.

Un periodista la preguntó al ministro de Agricultura sobre las fechas en las que el Gobierno podría responder a tantos pedidos del sector rural.

“Estamos en plena tarea, no es sencillo. Hace pocas horas que se aprobó la ley, donde nos imponen determinados topes de retenciones y la aplicación de medidas diferenciales. Nosotros no dejamos de trabajar y cuanto antes podamos responder mejor, porque otro de los elementos que se debatió en la mesa fue la necesidad de brindar certezas para el sector”, respondió.

Luego agregó que “dar certezas significa fijar niveles de retenciones para una campaña y que no se modifiquen”. Lo dijo como si no lo hubieran hecho ellos mismos ni bien asumieron el gobierno, en medio de la campaña 2019/20.

Chemes, del cual todos esperaban la palabra porque es quien tiene sobre su espaldas pedidos concretos para iniciar una medida de protesta, dijo que salió de la reunión con una “sensación positiva”. Y explicó que la conversación “se desarrolló en un marco de sinceridad, pues el presidente nos planteo los inconvenientes y nosotros también le transmitimos las dificultades que acarréa una excesiva carga impositiva” sobre los productores.

El titular de CRA, además, destacó “la posibilidad de poner en marcha una mesa de diálogo, ya que ahí si vamos a ver las soluciones, que no serán tan inmediatas como el productor las necesita. Sabemos que los productores están muy angustiados, pero la situación del país no permite que esas soluciones sean tan inmediatas. Pero si podemos encontrar caminos para buscar soluciones lo más rápido posible”. Evaluó que dependerá de “esa rapidez” que se pueda recobrar la confianza en el gobierno.

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