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Los equipos de campaña de los candidatos avanzan en la definición de la dinámica que tendrán los dos debates presidenciales

Los equipos de campaña de los seis candidatos a ocupar la Casa Rosada tuvieron una segunda reunión para consensuar la organización y la dinámica que tendrán los dos debates presidenciales obligatorios, quince días y una semana antes de las elecciones generales del 27 de octubre.

Como la semana pasada, el encuentro se realizó ayer en la Cámara Nacional Electoral, el tribunal que tiene a cargo su organización a través de un Consejo Asesor integrado por una veintena de personalidades del mundo académico y de la sociedad civil. Este Consejo elaboró una propuesta borrador que es tomada como base para discutir la modalidad, reglamento y aspectos logísticos de los debates entre los representantes de los candidatos.

El primer debate será el domingo 13 de octubre en el Paraninfo de la Universidad del Litoral (UNL) en la ciudad de Santa Fe. El segundo se realizará una semana antes de la elección, el domingo 20, en la Facultad de Derecho de la UBA en la ciudad de Buenos Aires, el mismo recinto que se utilizó para los debates en la campaña de 2015, cuando aún no eran obligatorios por ley.

Participarán de ambas instancias los seis candidatos que quedaron confirmados tras las PASO: el presidente Mauricio Macri, de la coalición oficialista Juntos por el Cambio; Alberto Fernández, del Frente de Todos; Roberto LavagnaNicolás del Caño, del Frente de Izquierda y de Trabajadores (FIT); José Luis Espert, Unite por la Libertad y la Dignidad; y Juan José Gómez Centurión, del Frente NOS.

Ambos debates serán transmitidos en directo por la televisión pública, con señal abierta para que pueda ser tomado por el resto de los canales del país. El horario acordado para su comienzo será las 21 horas y está previsto que dure dos horas y cuarto, sin publicidad.

La estructura del debate

En la reunión de ayer se avanzó en definir que a los dos bloques de – en principio- dos grandes temas cada uno, se sumará en el primer debate de Santa Fe un minuto al inicio para cada candidato a modo de  «presentación» o «apertura». La condición – requerida básicamente por el equipo de Macri- es que ningún candidato pueda usar ese tiempo para interpelar a otro.

La exposición de cada candidato sobre cada uno de los temas acordados -que aún no están definidos– se extenderá por dos minutos. El orden de intervención será sorteado para definir quién comienza el debate, y recién lo sabrán el día anterior.

Cada candidato tendrá asignada una letra, y por sorteo se resolverá quién  comienza. En orden progresivo, en los siguientes temas, comenzarán el resto de los candidatos según su letra. Tras las exposición de dos minutos del candidato «A», habrá una instancia de «intercambio» en el que el candidato «B» tendrá inmediatamente a continuación 30 segundos para una intervención, pregunta a otro candidato o réplica, y el candidato interrogado o aludido pueda responder en otros 30 segundos.

Desde el FIT advirtieron que por ser Macri el Presidente, es muy factible que -junto con Fernández- sea quien «acapare» todas las preguntas. Por eso la agrupación de Del Caño pidió que se sortee quién pregunta a quien, a fin de que todos tengan la posibilidad de responder.

La modalidad de cómo será el cierre de cada tema por bloque, se definirá en la reunión de la próxima semana.

La idea es que la exposición de cada tema de dos minutos sea escalonada, para que todos puedan comenzar a exponer primeros al menos una vez, y que a la vez haya algún tipo de interacción entre los candidatos, regulada.

La cantidad de temas

El equipo de Lavagna pidió incorporar un quinto tema en cada uno de los dos debates. «Salud y educación están en un mismo tema marco y creemos que no pueden ser desarrollados solo en dos minutos. Lo mismo con el denominado «Desarrollo económico», que es muy amplio. El contexto de crisis requiere que la gente pueda saber qué propone un candidato para solucionar la situación de la economía», explicaron desde el equipo del ex ministro.

Pero la propuesta no habría tenido consenso entre el resto de los equipos de campaña ya que eso implicaría – para no superar la extensión total del debate- acortar los tiempos de exposición de cada tema. Los representantes de Lavagna propusieron acotar cada exposición a un minuto y medio.

Este aspecto quedó en seguir discutiéndose la semana que viene ya que no hubo acuerdo sobre si priorizar el «componente televisivo» o la cantidad de información a brindar a la ciudadanía. Desde el Consejo Asesor creen que si el debate se extiende más allá de la dos horas y cuarto previstas, caerá atención de la audiencia televisiva.

El minuto final de cierre

En la reunión hubo acuerdo en incorporar un minuto al final de cada debate para cada candidato. Sin embargo, no está decidido si habrá una pregunta del moderador o moderadora común a todos, o ese cierre será libre.

En el caso de que se decida esta última opción, el equipo de Macri pidió que no pueda ser una interpelación a otro candidato ya que, por ser el final del debate, el aludido no podrá responder.

Mientras que el Consejo Asesor propuso que en el primer debate los candidatos deban responder en ese minuto final por qué quieren ser presidentes, y en el segundo, qué país imaginan dejar el 10 de diciembre de 2023, la mayoría de los representantes de los postulantes se inclinaron por dejar que esa intervención final sea a voluntad de cada uno.

«Puede surgir algún eje que un candidato quiera destacar, o cuestión a aclarar, y con una pregunta ya preestablecida, el debate puede perder dinámica. La idea es que sea atractivo», advirtió Luis Rosales, candidato a vicepresidente de Espert, quien asistió a la reunión por su experiencia televisiva como periodista y analista internacional. «Una pregunta final igual para todos acota mucho la respuesta. Cada candidato debería elegir cómo cerrar en función de cómo se plantee el debate en ese momento«, coincidieron en el equipo de Lavagna.

¿Con o sin apuntes?

Otro aspecto sobre el que intercambiaron posiciones los equipos de campaña fue la posibilidad de contar con apuntes en el atril. El Consejo Asesor aclaró que no se permitirá «ayuda externa» a través de aparatos electrónicos, ya sea celular, tablet o computadora. Sí habría consenso en poder contra algún tipo de notas en papel que funcionen como ayuda memoria.

Scioli y Macri en el segundo debate previo al balotaje de 2015 (NA)

Scioli y Macri en el segundo debate previo al balotaje de 2015 (NA)

Esta propuesta fue defendida por el equipo de Macri -que estuvo representado por el apoderado de Juntos por el Cambio, Santiago Alberdi, y el vocero presidencial, Iván Pavlovsky-, y el representante del candidato de la Izquierda. Quizás porque Macri y Del Caño fueron los únicos que ya pasaron por la experiencia del debate presidencial en 2015.

También contó con el apoyó del compañero de formula de Espert. Rosales opinó que un punteo de ideas ayuda a mantener el hilo de lo que se quiere expresar, y mejora la calidad del debate.

Pero esta alternativa fue objetada por el equipo de Lavagna. «A la hora de hablar sin papeles se ve la calidad y solvencia de un candidato, y la idea es que la gente pueda apreciarlo«, explicaron sobre su negativa.

El equipo del Frente de Todos quedó en consultar este aspecto con Fernández, quien podría llegar a sentirse más confiado que Macri, sin apuntes que lo ayuden en su exposición.

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